Mis Chorradas.

18 Noviembre 2009

sol y cierzo

Archivado en: General, sol y cierzo — Etiquetas: — elenita @ 22:57

                                                               ALGUNAS FABULAS QUE VIENEN ¨AL PELO

 

                                                                      EL SOL Y EL CIERZO

Cierto día que el cierzo y el sol andaban por esos mundos, fueron a encontrarse en un camino.

Encantados de su mutua conversación, tomaron asiento en un alto para seguir más cómodamente hablando, al igual que suelen hacer los hombres.

Y sucedió que, pasado un rato, el arrogante y soberbio cierzo comenzó a hartarse de todo lo que era capaz de hacer.

El sol parecía un tanto apabullado con todos aquellos alardes, cuando al pie de la cuesta paso un despreocupado viandante con su capa al hombro.

Oyéndole estoy, amigo cierzo – dijo el sol -, y creo entender que supones tu poder muy superior al mío. ¿Es cierto?

- No te equivocas, amigo y no es que con ello quiera hacerte menos.

- Pues para nada que no haya mal entendidos entre nosotros que enturbien nuestra amistad, propongo una apuesta.

- La que quieras – acepto el arrogante cierzo.

- Aquel que logre quitar al caminante que lleva la capa al hombro, será el más importante. Alegre y confiado, el cierzo empezó a soplar y a enfriar el mundo. El        caminante se quito la capa del hombro y se envolvió bien con ella. El cierzo fue soplando mas y mas convertido en huracán, dando bramidos y resoplidos que conmovían los valles y los caminos. Y cuando mas se embravecía, tanto mas el caminante su capa apretaba con brazos, manos y hasta con la barba.

- El cierzo tuvo que darse por vencido.

- ¿Es mi turno? – pregunto el sol a su amigo.

- Y empezó a enviar tan calurosos rayos por el camino, que pronto el caminante se quito la capa, echándosela luego sobre el brazo.

- Como todavía al sol le quedaban muchas energías, siguió lanzando calurosos rayos. Y tanto sudaba el caminante que hasta de la camisa tuvo que desprenderse.

- ¡ pobre hombre! Ya le he fatigado bastante – dijo el sol, batiéndose en retirada.

- El cierzo avergonzado, se había escondido tras la montaña.

 

 MORALEJA: Con esto queda demostrado que el bien sobrepasa en poder al mas desatado.

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